El fiscal paraguayo asesinado trabajaba para desarticular redes de narcotráfico.

El periodista del diario ABC de Asunción del Paraguay, Ariel Espinoza, brindó detalles del asesinato del fiscal Marcelo Pecci mientras se encontraba de luna de miel en una playa del caribe colombiano en Barú.

En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), Espinoza indicó que el crimen de Pecci “es un hecho bastante importante a nivel de seguridad que afecta tanto a Colombia como a Paraguay por la unión que siempre tuvieron en colaboración investigativa y en formación para el combate contra el crimen organizado”. 

 

Ariel Espinoza.

 

En tal sentido, sostuvo que “tanto las autoridades de Paraguay como la Policía y la Fiscalía venían trabajando y reuniéndose, y en la última semana la fiscala General del Estado de Paraguay, Sandra Quiñones, se reunió con el fiscal General de Colombia para el combate contra el crimen organizado, ya que se venían realizando numerosas intervenciones para desarticular redes de narcotráfico”.

Ante ello, dijo que el asesinato de Pecci “impactó bastante en la sociedad paraguaya, principalmente en cuestión de qué se debe ajustar en materia de seguridad para los investigadores y las autoridades que tienen a su cargo la investigación y el juzgamiento de personas ligadas al crimen organizado”.

Sobre la investigación del crimen, el periodista afirmó que “hasta el momento, lo único que tienen la Policía y la Fiscalía de Colombia es el acento y las características de los supuestos asesinos, de los sicarios, y ya se tendría identificado que serían del Caribe, pero falta identificar la nacionalidad de estas personas que únicamente se tendrá con su documento de identidad”.

En cuanto a la labor del fiscal asesinado, detalló que “hubo una operación que inició el 22 de febrero en Paraguay y contó con colaboración internacional de Estados Unidos, Uruguay y otros países para desarticular una banda importante del narcotráfico que ya había enviado unas 16 toneladas de cocaína al continente europeo y otro cargamento de más o menos el mismo tamaño al continente africano, operación denominada ‘A ultranza’”.

“Esta operación era comandada por otro agente fiscal de la Unidad Especializada Antidrogas pero hubo hechos que se registraron previamente, como el asesinato del empresario Mauricio Daniel Schwartzman Partners ocurrido en septiembre del año pasado, el cual sirvió de antesala para Ultranza, y ese crimen estaba siendo investigado por el fiscal Marcelo Pecci y otros agentes fiscales de la Unidad Especializada de Crimen Organizado. Posteriormente, ya con el operativo de ‘A Ultranza’ en marcha, ocurrió otro asesinato de una persona que estaría ligada a uno de los cabecillas de esta organización narcotraficante y ese crimen también era investigado por Pecci, así como otros hechos de homicidios, como el del ex diputado suplente colorado Rubén Sánchez y el del periodista brasileño Lourenço ‘Leo’ Veras”, puntualizó Espinoza.

Por otra parte, señaló que el fiscal y su flamante esposa “hacía pocos días que estaban en Colombia” y comentó que “el 30 de abril se casó con una periodista local, y posteriormente se trasladaron a Colombia como luna de miel, donde estuvieron una semana aproximadamente, y tendrían previsto volver en la tarde de ese martes en que lo mataron”.

En relación con el crimen, afirmó que “no se descarta que hubiera apoyo logísico de gente de Paraguay, porque una de las hipótesis que se está manejando en torno de esta investigación es que la orden del crimen provino o salió de Paraguay y que habría sido ejecutada por brazos logísticos de una organización importante que podrían ser de nacionalidad venezolana, ecuatoriana o colombiana”.

Confirmó que Pecci “no tenía seguridad porque desde la Fiscalía General no estaban enterados de su presencia en Colombia. Según se sabe, en Paraguay tampoco tenía vigilancia ni tampoco en Colombia debido que no pasó información de su viaje a su superior” y acotó que “no había recibido ningún tipo de amenazas en los últimos días, tampoco previo a su boda, y por eso no contaba con ningún tipo de resguardo ni custodia, y eso era una decisión personal del fiscal debido a que no quería involucrar su intimidad”.

No obstante, contó un episodio llamativo: “Sí se maneja el dato que el día de su boda, cuando los esposos iban camino al lugar donde se realizó la fiesta, una camioneta salió a toda velocidad en el mismo trayecto en que iban ellos, aparentemente con el objetivo de errarles el paso pero el chofer del fiscal fue hábil y realizó una maniobra que evitó el inconveniente”.

Por último, afirmó que el crimen del fiscal produjo “bastante conmoción” en el ambiente político y judicial de Paraguay y mencionó que “ya se realizó una reunión de los ministros de la Corte Suprema de Justicia –que son nueve en Paraguay- con jueces del fuero especializado de crimen organizado para ver una posible estrategia de seguridad para estos magistrados, y también se analiza en el Congreso nacional una ley que se había planteado hace tiempo pero nunca fue tratada en profundidad que es la ley de derribo de aeronaves al servicio del narcotráfico”. 



Fuente: ANÁLISIS

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